Los centros de ayuda y rehabilitación especializados en el tratamiento de adicciones como Instituto Noa, puede ayudar a abordar este problema

​Para qué sirve la ketamina y cómo crea adicción

Se utiliza como anestésico en procedimientos médicos y quirúrgicos menores


|

La ketamina es un fármaco con propiedades anestésicas y analgésicas que ha sido ampliamente utilizado en el ámbito médico y veterinario desde su descubrimiento en la década de 1960. A lo largo de los años, también ha ganado popularidad como una droga recreativa debido a sus efectos psicoactivos y disociativos. Sin embargo, aunque tiene sus aplicaciones terapéuticas, el abuso de ketamina puede llevar a la adicción y a diversos riesgos para la salud.


En este sentido, Instituto Noa es un centro especialista en el tratamiento de adicciones y salud mental avalado por Pedro García Aguado y ubicado en la provincia de Sevilla. Sus pacientes provienen de toda España. Cuentan con una clínica de ingreso y centro de desintoxicación “Complejo terapéutico San Cayetano” para adicciones, y otra para salud mental “Comunidad terapéutica Pino Grande", viviendas de apoyo al tratamiento y diferentes centros de terapia ambulatoria.

Usos Médicos de la Ketamina

Anestesia: La ketamina se utiliza como anestésico en procedimientos médicos y quirúrgicos menores, especialmente en situaciones en las que es necesario mantener la función respiratoria y cardiovascular del paciente.


Ketamina


Analgesia: En el ámbito de la medicina de emergencia y cuidados intensivos, la ketamina se emplea como analgésico para aliviar el dolor agudo, como en fracturas o quemaduras graves.

Tratamiento de la depresión resistente: La ketamina ha demostrado efectos antidepresivos en pacientes con depresión mayor resistente a otros tratamientos. Su administración controlada y supervisada puede brindar alivio rápido a estos pacientes.


Potencial terapéutico en trastornos psiquiátricos: Se están llevando a cabo investigaciones sobre el uso potencial de la ketamina en trastornos como el trastorno bipolar, el trastorno de estrés postraumático y la ansiedad.


Sedación en cuidados pediátricos: La ketamina también se utiliza para la sedación en niños que deben someterse a procedimientos médicos dolorosos o invasivos.


Creación de adicción y riesgos asociados

Aunque la ketamina posee usos legítimos y valiosos en el ámbito médico, su mal uso y abuso pueden tener consecuencias negativas para la salud y la vida del individuo. Algunos de los riesgos asociados con la adicción a las drogas, como el caso de la ketamina son los siguientes:


Dependencia psicológica: El consumo repetido y sin control de la ketamina puede llevar a una dependencia psicológica, donde el individuo experimenta una compulsión por seguir consumiéndola, incluso a pesar de los efectos negativos.


Tolerancia: Como ocurre con muchas sustancias adictivas, el cuerpo puede desarrollar tolerancia a la ketamina, lo que significa que se necesita una dosis cada vez mayor para experimentar los mismos efectos.


Daño renal y hepático: El consumo excesivo y prolongado de ketamina puede dañar los riñones y el hígado, lo que puede resultar en problemas de salud graves.


Efectos psicológicos adversos: El abuso de ketamina puede causar efectos psicológicos perjudiciales, como ansiedad, confusión, alucinaciones y dificultades cognitivas.

Riesgo de lesiones: La ketamina es una droga disociativa, lo que significa que puede causar una desconexión entre la mente y el cuerpo. Esto aumenta el riesgo de accidentes y lesiones durante el uso de la sustancia.


El papel de la familia

Afrontar el consumo de drogas por parte de un hijo es una situación angustiante y compleja para cualquier padre. La noticia de que un hijo está lidiando con el abuso de sustancias puede provocar una amplia gama de emociones, desde la negación y la culpa hasta la confusión y la desesperación. El Ministerio de Sanidad, a través del Plan Nacional sobre Drogas, pone herramientas a disposición de los ciudadanos para que se informen sobre los riesgos de este tipo de consumos y adicciones. No obstante, un mero folleto informativo puede ser insuficiente para abordar este problema. 


Así, es crucial que los padres actúen de manera comprensiva, empática y proactiva para ayudar a sus hijos a superar este desafío. Aquí hay algunas pautas sobre cómo afrontar el consumo de drogas de los hijos y cómo acudir a un centro de ayuda:


Comunicación abierta y comprensiva: Es fundamental establecer un ambiente de comunicación abierta y sin juicios con el hijo. Los padres deben escuchar activamente sus preocupaciones y demostrar empatía para entender las razones detrás del consumo de drogas. Este enfoque ayuda a construir una base de confianza para abordar el problema juntos.


Educarse sobre las drogas y sus efectos: Los padres deben buscar información precisa sobre las drogas y sus efectos para comprender mejor la situación de su hijo. La falta de conocimiento puede llevar a malentendidos y decisiones poco informadas.


Establecer límites y consecuencias claras: Si bien es importante mostrar comprensión, también es necesario establecer límites claros en cuanto al consumo de drogas. Los padres deben comunicar de manera firme pero amorosa las consecuencias del abuso de sustancias y mantenerse firmes en su aplicación.


Buscar apoyo profesional: Afrontar el consumo de drogas de un hijo puede ser abrumador, y los padres no deben enfrentar esta situación solos. Buscar el apoyo de un profesional, como un terapeuta o consejero, puede ser de gran ayuda para procesar emociones y obtener orientación sobre cómo abordar el problema.


Considerar la intervención de un centro de ayuda: Los centros de ayuda y rehabilitación especializados en el tratamiento de adicciones, como Instituto Noa, pueden ser una opción valiosa para abordar el problema del consumo de drogas. Estos centros cuentan con profesionales capacitados que ofrecen terapias y programas diseñados para ayudar a las personas a superar la adicción.


Investigar opciones de centros de ayuda: Es importante investigar y evaluar diferentes centros de ayuda para determinar cuál es el más adecuado para las necesidades específicas del hijo. Factores como el enfoque terapéutico, el personal, las instalaciones y el costo deben ser considerados durante el proceso de selección.


Involucrar al hijo en el proceso de búsqueda de ayuda: Si es posible, incluir al hijo en la elección del centro de ayuda puede aumentar su compromiso y disposición a recibir tratamiento. Esto también les permite sentir que tienen cierto control sobre su proceso de recuperación.